Frases de los padres que desmotivan a los hijos

Frases de los padres que desmotivan a los hijos

Frases de los padres que desmotivan a los hijos 

 

A medida que los niños crecen, muchos recuerdos van moldeando su personalidad, pero son los padres los que realmente trabajan, consciente e inconscientemente, en esto. La forma en que tratamos a nuestros hijos y lo que les decimos son factores que determinan cómo se sentirá en un futuro y de qué será capaz.

Muchas veces, promovidos por el cansancio y la desesperación, los padres decimos frases a nuestros hijos que, sin darnos cuenta, tienen un efecto rebote en ellos. Es decir, si por ejemplo estamos hartos de su desorden y de que tenga todo tirado, podemos llegar a decirle “eres un desordenado” y, en vez de crear una respuesta positiva, el niño seguirá siendo desordenado. También si entramos en comparaciones como “coge ejemplo de tu prima”, él no cogerá ejemplo, al contrario, acabará sintiendo rechazo por su prima. Estas frases que desmotivan a los hijos acaban por reforzar el comportamiento, en vez de cambiarlo.

“Eres un llorón”, “así no vas a tener amigos”, “cada día te portas peor” son frases que minan la autoestima del niño, lo que irá reforzando su mala actitud y, en un futuro, nuestro hijo tendrá una falta de autoestima que afectará a sus relaciones con los demás y también a las metas que se ponga en la vida. Si nos paramos a pensar, todos alguna vez hemos soltado alguna de estas frases inconscientemente, sin saber lo profundo que pueden calar en nuestros hijos.

Es importante medir la dureza y firmeza de las frases que decimos, sobre todo cuando hacen algo mal, y cambiarlas por otras que posean un tono más afable, aunque dando a entender que es algo malo. Incorporar frases positivas en nuestras conversaciones harán que el niño esté estimulado de una forma más correcta y además facilitará la comunicación en la familia, ya que si siempre estamos regañando y diciendo frases como las que hemos nombrado arriba, nuestro hijo acabará por no contar con nosotros para nada, creyendo que pensamos que todo lo hace mal (falta de autoestima).

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